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Software libre, más allá de ser gratis

Escrito por Maikel Llamaret

Encabezando esta lucha por libertad está GNU/Linux en sus mútiples distribuciones, que busca ser un sistema operativo completo basado en los ideales del Software Libre. Muchas veces al escuchar “Linux” se eriza la piel y uno imagina una pantalla negra llena de letras inentendibles al estilo The Matrix; sin embargo, es muy probable que muchos hayan usado Linux sin saberlo, pues de hecho Android, el sistema operativo de tablets como la Samsung Galaxy, tiene como base el kernel Linux.

 

Cuando hablamos de computadoras de escritorio, el panorama tampoco es muy diferente; quizá hace diez años sí se necesitaba un PhD en informática para usar GNU/Linux, pero hoy en día un usuario de Windows promedio puede “liberarse” con una curva de aprendizaje relativamente corta; de hecho, esta curva no estaría centrada en aprender a usar el nuevo sistema operativo en sí, sino en aprender sobre su computadora; y es que una de las diferencias más claras entre los dos sistemas, es que Linux no encierra al usuario en una burbuja y le dice qué hacer mientras le oculta los procesos que está ejecutando. Al contrario, le da la capacidad de elegir y usar su computadora como él quiera, siempre y cuando, sepa lo que una computadora en verdad puede hacer. Windows se esfuerza cada vez más en convertir al usuario en un mono que aplasta botones, mientras Linux trata de mostrarle al usuario qué es lo que hace en realidad cada botón. En este sentido recuerdo que cuando mi padre empezó a enseñarme a usar GNU/Linux, la primera clase fue explicarme qué es un sistema operativo y cuáles son sus partes. La idea es que el usuario pueda hacer del sistema operativo suyo, ajustado específicamente a sus necesidades, y más que nada, sus gustos. Requiere un poco de esfuerzo al principio, pero al final bien vale la pena.

Ocurre lo mismo con los programas, si hablamos de Software Libre, uno puede elegir entre varios para hacer una única tarea, y a su vez, elegir los componentes del programa que va a usar; similar a las extensiones de Firefox, aunque no siempre es tan sencillo modificar un programa. Quizás tanta libertad resulte abrumadora al principio, pero con el tiempo uno se acostumbra y empieza a disfrutarla, como debería ser.

Finalmente está el lado “comunitario” del Software Libre, y es que al estar completamente disponible al público, cada programa; cada código, se vuelve una tarea en conjunto de todos quienes lo usan, y es que a veces basta una idea en un foro, para que se añada una nueva funcionalidad a un aplicación; este tipo de mecánicas sociales hacen que cada proyecto se convierta en una bola de nieve que evoluciona por sí misma, dando origen así a programas mejores y de mayor seguridad que aquellos llamados “Software de Propietario”.

Es por ello que les invito a probar, a cambiar de a poco y dejar atrás esos paradigmas. A descubrir lo que realmente pueden hacer con sus computadores, a usar, a estudiar, a distribuir; les invito a ser Libres.