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Sustentabilidad y tecnología libre

Escrito por Armando Soto Baeza

Conceptos básicos

La tecnología es el conjunto de conocimientos que permiten construir objetos y máquinas para adaptar el medio y satisfacer nuestras necesidades.

Tecnología libre es aquella que está disponible públicamente sin restricciones de licencias, patentes o de otro tipo.

El concepto de sustentabilidad se gestó en los inicios de la década de los 1970, en relación con la entonces naciente preocupación internacional por el deterioro al medio ambiente. En ese marco, se adoptó la definición de desarrollo sustentable, como “aquel que satisface las necesidades actuales sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”. Con el paso del tiempo, sin embargo, esa definición se ha ido transformando, abarcando más aspectos de la actividad humana mirados desde una perspectiva integral, incorporando consideraciones de igualdad y justicia entre los individuos y las sociedades, procurando las condiciones que propicien la vida, tanto de la especie humana, como en general y promuevan la elevación en la calidad de vida, respetando y potenciando la cultura y su diversidad. El concepto de sustentabilidad pasa, necesariamente, por incorporar los llamados “Derechos de tercera generación”, a saber: Derecho al desarrollo, entendido éste como el mejoramiento sustancial de las condiciones sociales y materiales de los pueblos bajo el marco de respeto de sus valores culturales. Derecho a la Paz, Derecho a un medio ambiente sano, Derecho a la información, Derecho a la libre determinación. En este contexto, el uso de tecnología libre halla un lugar natural, como lo veremos a continuación.

La Catedral y El Bazar

Sin pretender teorizar acerca de modelos de desarrollo, acudo al famoso artículo de Eric Raymond, “La Catedral y El Bazar”, en el cual confronta dos modelos de desarrollo de software (programas de computadora). Uno, el tradicional, al que se refiere como Catedral, se fundamenta en la centralización y el control del desarrollo a partir de un esquema rígido de licencias y patentes controladas por instituciones y corporativos, un esquema autoritario, pues. El otro, al cual denomina modelo de Bazar, se plantea como un desarrollo colaborativo, no centralizado, del que participa una cantidad indeterminada de voluntarios (no solo voluntarios, también existen cada día más empresas e instituciones que financian estos proyectos), lo que viene a ser un esquema que propicia la autonomía.

En primera instancia, parecería que el modelo de Catedral es el que presenta las mejores condiciones para obtener avances y asegurar la calidad de los productos, así como la obtención de mejoras más rápidamente. Sin embargo, es el modelo del Bazar el que genera mejores y más rápidos desarrollos, promoviendo y asegurando la compartición, y de esta forma, la transferencia tecnológica. El ejemplo más conocido de los productos derivados de este modelo de Bazar, es el sistema operativo GNU/Linux.

El modelo de la Catedral generalmente está respaldado por fuertes campañas de mercadeo, más que por los atributos de los productos obtenidos, con el consiguiente costo elevado que hace difícil su adquisición, además de estar asociado con más adquisiciones que no hubieran sido necesarias de no haber comprado el primer producto. La cadena de consumo se vuelve así interminable, en detrimento de quien pretende adoptar la tecnología (sea una persona, empresa o nación en su conjunto). Por el contrario, el modelo del Bazar socializa el conocimiento, fomenta la creación, siembra el compromiso colectivo y posibilita la adaptación tecnológica a las condiciones específicas de quien se acerca a la tecnología, rompiendo de tajo la cadena interminable de adquisiciones. Con esto último ya aparece un claro beneficio, en el sentido de aprovechamiento de lo que ya se tiene, dado que los programas libres, derivados como ya se ha comentado, mayoritariamente a partir del modelo del Bazar, resultan, también, más eficientes en términos de aprovechamiento del hardware.

El artículo de Eric Raymond fue redactado teniendo como materia central el desarrollo de software. No obstante, los resultados de este esquema de tecnología libre han penetrado diferentes ámbitos de la actividad productiva: se tiene una creciente oleada de producción artística libre, documentación libre, libros libres, y ahora también hardware libre (la empresa china Lemote produjo el modelo de notebook YeeLoong8089 100% libre). El hardware libre, igual que el software, la música, etc., está disponible (en términos de especificaciones) para todo aquél que desee fabricarlo. Esto es, si se tienen los recursos para montar las instalaciones adecuadas, se dispone de todos los diagramas y especificaciones técnicas para producir el hardware. Ya se están montando plantas productoras en países de América Latina, en lo que representa un caso sin precedentes (dos casos) de transferencia tecnológica solidaria.

A partir de este punto, es fácil encontrar paralelismos entre el modelo de La Catedral,autoritario, dirigido por un grupo de “iluminados” que afectan a todo aquél que haga uso de la tecnología y los gobiernos de corte neoliberal y, en general, con el modelo capitalista que ha provocado un alarmante deterioro en el medio ambiente, en las sociedades  y ha creado una real amenaza a la permanencia de la vida en el planeta, por un lado y el modelo del Bazar, democrático, igualitario, donde todos tienen voz, con los gobiernos progresistas que han alcanzado niveles de vida sin precedentes en sus respectivos países, encaminando a sus sociedades al cumplimiento de los compromisos del milenio, del que cada día están más alejados el imperio y sus aliados y comparsas.

Atando cabos

Expuestos los conceptos fundamentales y explicado muy brevemente el modelo de producción de la tecnología libre, pasemos a revisar cómo empatan los unos con los otros. Al inicio del artículo se citó el alcance original del concepto de sustentabilidad inscrito al tema de la conservación del ambiente. Si bien se están desarrollando desde hace pocos años nuevos equipos amigables con el entorno (por ejemplo, las computadoras Green PC, que consumen 40W en oposición a los 350W de los equipos de escritorio típicos), estos aún no alcanzan beneficios en otros aspectos de la acepción más amplia del concepto de sustentabilidad. Sin embargo, con el reciente surgimiento del hardware libre, es de esperar que en el futuro cercano se disponga de equipos que sean menos agresivos al entorno, al tiempo que no tengan restricciones para su adopción, lo que beneficiará, sin duda a las sociedades de economías emergentes.

Analicemos cómo la tecnología libre fortalece los derechos de tercera generación.

Derecho al desarrollo.

El uso de tecnología libre permite a las personas, en tanto que individuos o como grupos o sociedades, adaptar esta a sus necesidades sin menoscabo de sus intereses, valores y tradiciones. Por ejemplo, los creadores musicales se ven beneficiados al no depender de una cadena de distribución en la cual ellos se convierten en simples mercancías en tanto que los beneficios principales los acumulan las grandes compañías discográficas. Otro ejemplo es la adopción de la tecnología libre que faculta a una micro o pequeña empresa a disponer de su propia infraestructura para mantener presencia en internet y llegar a más clientes potenciales, o acceder a una herramienta administrativa (ERP) que en sus versiones restringidas suele tener precios prohibitivos para este tipo de organización. Las comunidades pueden emplear estas herramientas para dar a conocer su cultura al mundo, sin depender de programas oficiales que suelen usarse de manera poco clara para obtener apoyos políticos. Los gobiernos con intereses legítimos en favor de sus naciones, han adaptado programas para apoyar la labor educativa, como es el caso de la distribución Canaima de GNU/Linux, desarrollada en Venezuela, o para evitar la necesidad de uso de programas restringidos, al tiempo que se hace una transición que resulte asimilable a los usuarios, como es la distribución Nova, realizada en Cuba.

Derecho a la paz.

Tal vez no sea aparente cómo puede la tecnología libre favorecer el derecho a la paz. Sin embargo, sí es claro cómo lo contrario suele estar asociado con la tecnología restringida. Un ejemplo. Microsoft, una conocida empresa trasnacional de software, vende licencias para usar sus productos bajo esquemas muy restrictivos y poco benéficos para los usuarios. Es bien conocido que esa empresa, una de las que mayores utilidades obtiene a nivel mundial y generadora del hombre más rico del planeta, ha brindado apoyos económicos a la American Heritage Foundation. Esta institución, de corte conservador y que dice defender “las tradiciones y buenas costumbres del pueblo norteamericano”, está vinculada con actos de terrorismo internacional, planes de desestabilización de gobiernos, el negocio de la guerra y la organización de golpes de estado alrededor del mundo. Otro punto sacado a la luz por técnicos independientes, ha demostrado que los programas que vende esa empresa “siembran” código (programas) espía, con lo que se abre la posibilidad de que los datos de los usuarios lleguen a manos de organismos de EEUU, como el FBI y la CIA o a otras organizaciones terroristas. Recientemente ha resultado clara la vinculación entre los gigantes de la industria del software e internet, con los intereses imperialista, resultando, enter otras cosas, la ilegal ampliación del criminal bloqueo contra Cuba al ámbito del acceso a depósitos de software libre, los intentos por usar las redes sociales y los buscadores como armas en la guerra contra gobiernos progresistas y/o ajenos a los intereses del imperio.

Derecho a un medio ambiente sano.

El modelo de producción tradicional está basado en el fomento del consumismo y en la obtención de la mayor cantidad de utilidades que sean posibles, sin preocuparse de si los métodos empleados son dañinos o no. Ha quedado claro en la reciente cumbre de Copenhague que los países más contaminantes no quieren comprometerse a cambiar sus hábitos productivos. Están inmersos en una carrera ciega dirigidos por un insaciable narcisismo y una cosmovisión necrófila. Están dispuestos a producir daños irreversibles a la naturaleza con tal de no ver mermadas sus utilidades. Esas mismas potencias industriales que están destruyendo la vida en países pobres como Afganistán, Irak. Pakistán, Palestina y Yemen, por dar unos pocos ejemplos, rechazaron asumir su responsabilidad por la explotación irracional de los recursos naturales, aunque, eso sí, culparon a los países que buscaban un acuerdo vinculante, de sabotear la cumbre. Claramente, bajo ese esquema no se pueden tener esperanzas de que el medio ambiente no tenga un alto impacto. La tecnología libre, al no estar regida por un enfermizo modelo consumista, permite orientar la producción de manera más racional, procurando el menor impacto ambiental. Nuevamente, algunos países latinoamericanos ya han dado el ejemplo de producción orientada según estos criterios.

Derecho a la información.

Este es, tal vez, el derecho más claramente vinculado con la adopción de tecnología libre. De hecho, es el que ha creado una explosión de esquemas de producción en diversos ámbitos. No sobra, sin embargo, acotar algunos factores. Debe ser evidente que el uso de tecnología libre se contrapone al de tecnología patentada o regida por esquemas de licenciamiento. La práctica de la piratería tecnológica, en contraste, no se opone al uso de la tecnología restringida, sino que la promueve y la fortalece al permitir la criminalización de los usuarios. Baste el ejemplo de la absurda condena contra las mujeres indígenas otomíes Teresa, Alberta y Jacinta (ya lliberada ésta última) por el delito de secuestro de seis agentes AFI altamente armados y entrenados para operaciones de represión, a causa de un operativo contra piratería en el mercado donde ellas tenían sus puestos.

Adoptar tecnología libre evita caer en el juego de la piratería que resulta finalmente en beneficio de aquellos a quienes parece afectar en una primera mirada. Pero además, usar tecnología libre permite ejercer de manera efectiva el derecho a la información. ¿Cómo? Los medios de comunicación masiva suelen estar bajo el control de unas pocas manos, por lo que el acceso a esos medios es virtualmente imposible para colectivos y comunidades. En la época de internet y apoyándose en la tecnología libre, es posible superar muchas de las limitantes que imposibilitan el acceso a la información. Existen portales informativos, estaciones de radio y televisión virtuales a los cuales se accede por internet. La apertura provocada por estas tecnologías ha permeado en las legislaturas para abrir la posibilidad de democratizar el espectro de las telecomunicaciones y acercarlo a la sociedad, como acaba de verse hace poco en la Argentina. Por supuesto que falta mucho camino por andar. En muchos países, México incluido, no solo se protegen los beneficios de un pequeño grupo que controla los medios de información, sino que se criminalizan y reprimen los intentos por crear espacios independientes (Radio Ñomndaa, Regeneración Radio, estación comunitaria Tierra y Libertad, etc.). En tales condiciones, la tecnología libre se convierte en el único recurso disponible para la comunicación.

Derecho a la libre determinación.

No se puede pensar siquiera en este derecho cuando se depende tecnológicamente del extranjero. La tecnología libre rompe de tajo con esa dependencia y con la posibilidad de que, mediante bloqueos o embargos comerciales, de prive a una nación de los adelantos tecnológicos. Recurriendo a la tecnología libre no solo se puede emplear esta para la solución de las propias necesidades, sino que es posible adaptarla para que esas necesidades se cubran de mejor manera, y hasta es posible generar nueva tecnología y nuevos conocimientos que después se ponen a disposición. No creo necesario dar ejemplos. Si se depende tecnológicamente de un gobierno o una empresa extranjera, se corre el riesgo que por los intereses de esa empresa se cree un colapso en los sistemas de producción, distribución, información, seguridad, etc. Por tal motivo, países como Alemania, han decidido adoptar este tipo de tecnología (en ese caso, en relación con el software), esgrimiendo atinadamente argumentos de seguridad nacional.

Conclusión

Utilizando tecnología libre es posible alinear los procesos productivos con el procuramiento del medio ambiente y de los derechos sociales que se vinculan actualmente con el término “sustentabilidad”, preparando el terreno para la construcción de una sociedad más justa (lo cual requiere, claro está, mucho más que los simples aspectos tecnológicos) y de manera natural hace efectivos los valores universales de solidaridad que son característicos de un enfoque biófilo, en contraposición a la postura necrófila asociada con un modelo productivo irracional y basado en la obtención de utilidades y la explotación del hombre y la naturaleza, que ha llevado a la práctica de creación de patentes y licencias, al deterioro del medio ambiente y la calidad de vida de la sociedad  y a un injusto intercambio entre las naciones.